¿Cuántas veces hemos escuchado a los padres decir a sus hijos: “esta semana te quedas sin entrenar o sin jugar; estás castigado por tus malas notas en el colegio´´?

Este recurso correctivo suele utilizarse porque los niños disfrutan con esas actividades y las familias piensan que sirve como una medida de presión para sus hijos e hijas. Sin embargo, no se es consciente de las repercusiones reales de esta medida.

Aprovecharemos las conclusiones de diversos estudios para concienciar de que la actividad física y la práctica deportiva no influye en el mal rendimiento académico, sino todo lo contrario.

Uno de esos estudios, publicado por la revista Brain and Cognition, afirma que la condición física de los jóvenes está relacionada con su capacidad cognitiva. Cuanto mayores sean sus facultades anaeróbicas, más veloces serán sus conexiones neuronales o sinapsis, aspecto que reflejará en una mejora considerable del pensamiento lógico y de las habilidades lingüísticas.

 

Otro estudio, publicado por la Universidad de Vrije (Holanda), concluye que el deporte contribuye a potenciar las capacidades cognitivas, mejorando la función cardíaca y aumentando los niveles de endorfinas y la conexión entre neuronas, lo cual repercute positivamente en la actividad académica.

Un estudio más, desarrollado por el Observatorio de Estudios del Comportamiento de ESADE y la empresa Danone, concluyó que el 37% de los niños que han empezado a practicar un deporte han obtenido mejores notas que el resto, además hacen más deberes y mejoran sus resultados académicos.

Y, por último, el Instituto Universitario de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte argumenta que con la práctica deportiva se aumenta el rendimiento cognitivo hasta un 25%.

Como se refleja en estos estudios, la conclusión es que la práctica de actividad física puede ayudar a conseguir mejores rendimientos académicos.

Por ello, las familias deben estimular al niño o niña a no faltar a su cita con el deporte y la actividad física, ya que dentro del deporte también se fomenta otro tipo de valores como el esfuerzo, el compañerismo, el respeto, la responsabilidad, la disciplina, la humildad, el compromiso y un sin fin de valores, así como también habilidades psicológicas como la autoconfianza, la gestión del error y la gestión del tiempo (muy importante para mejorar la planificación y la organización), de los que todos en su conjunto ayudarán a potenciar el nivel académico.

 

Con la práctica deportiva, se adquieren una serie de compromisos y obligaciones, y las familias deben ser las primeras en enseñar a sus hijos a cumplirlos en lugar de privarles de ellos con la excusa de unas malas notas o de la falta de trabajo.

A lo largo de la vida, los jóvenes tendrán que hacer frente a numerosas obligaciones y tendrán que aprender a gestionar su tiempo para llevarlas a cabo con eficacia. Ahora tienen una oportunidad magnífica para enseñarles a hacer una buena gestión de sus pequeñas obligaciones, sin descuidar ninguna.

Debemos enseñarles a comprometerse y a ser constantes, teniendo claro, por supuesto, que no puede despreocuparse del ámbito académico, sino que el esfuerzo debe trasladarse a todos los ámbitos de la vida.                                                                                                                                     

David Victoria Quiles

                                                                  Coordinador ciclos formativos

La Devesa School Carlet 

Grupo Sorolla Educación

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